9 de octubre de 2018

1 DE OCTUBRE: DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES

Los alumnos de primer curso del ciclo de Atención a Personas en situación de dependencia, han querido homenajear la figura de los abuelos, escribiéndoles unas cartas el día 1 de octubre, día internacional de las personas mayores
Tras leer de forma anónima todas ellas en clase, las más votadas fueron las que escribieron:
* Evelyn Gorjón
* Mª Ángeles Sáenz
* Vanesa Igea.

Os dejamos una copia para que podáis disfrutar tanto como nosotros, de los recuerdos que nos trajeron.

En recuerdo a mi querida abuela


Querida abuela ,te escribo esta carta para decirte lo mucho que te quise y            
te quiero.
Recuerdo con mucha añoranza todos los momentos vividos contigo. Cómo
me protegías y cuidabas  cuando mis padres me dejaban contigo para ir
a trabajar, en aquellos años tan duros y difíciles  en los que había que trabajar
muy duro para poder salir adelante.
También recuerdo cómo me hacías  la comida , me preparas mi pan con vino y azúcar para merendar y los domingos me subías a la cama chocolate para desayunar.
Un día te fuiste cuando yo todavía era muy niña, mi mamá lloraba y me
explicaba que te habías ido al cielo, yo miraba hacia arriba y no te veía.
Mamá me decía que tenía que ser buena,  que tú me cuidabas desde el
cielo porque tú si podías verme. No entendía nada,  pero sabiendo que desde
el cielo me cuidabas yo me sentía protegida.
Después de tanto tiempo llegué a conocer tú historia supe que no tuviste una
vida muy fácil y que diste todo por cuidarnos a nosotros y a mucha otra gente
necesitada. Fuiste una mujer luchadora fuerte y muy muy buena.
Después de tanto tiempo todavía siento tus abrazos y tus besos y quiero que
sepas que contigo viví unos hermosos momentos qué llevaré en mi corazón
hasta el final.
“Con añoranza asumo que mi abuela es la estrella más bonita en el cielo.
Aunque a veces pueda no verla, sé que siempre estará allí.”


¡GRACIAS POR SER MI ABUELA!             Mª Ángeles Sáenz García
                              

 Mis pilares fundamentales

Aquellas cosas imprescindibles en la vida, sin las que costaría mucho vivir, esos son mis abuelos. Los que día a día hacen que te sientas bien con una simple llamada, los que dan su vida entera para que seas la persona más feliz del mundo, los que sin pedirlo te regalarían el cielo por mucho esfuerzo que supusiera.
Ellos que dan amor a todas horas. Pero todo tiene su lado negativo, y es que esas personas que tanto quieres,  no siempre estarán ahí, por eso hay que vivir cada minuto como si fuera el último.
Yo he tenido la suerte de conocer a todos. Gracias a dios aun me quedan mis dos abuelas a las que quiero, amo y adoro más que a mi vida. Cada día que paso con ellas es un regalo. Las alegrías que me dan no se pueden contar, hay que vivirlas.
Mi abuelo materno falleció cuando yo solo tenía 5 años, pero aún así  recuerdo muchas cosas vividas con él, como por ejemplo cuando se ponía a cuatro patas por el suelo de la cocina y me hacía subir encima como si de un caballo se tratase, o los momentos en los que me hacía meter las manos en sus bolsillos para sacar un par de terrones de azúcar que tanto me gustaban,  solo para ver como mi rostro se iluminaba al verlos.
El día que se fue yo todavía era una niña. Recuerdo exactamente las palabras de mi madre: -"El abuelo se ha ido y tardará mucho en volver."- es raro que con esa edad me acuerde de cómo me lo contó, pero son las típicas frases que se les dice a los niños para que no suene tan fuerte lo que realmente ocurre, pero a medida que vas creciendo te vas dando cuenta  y sabes perfectamente lo que pasó.
Gracias a mi madre no fue un golpe tan doloroso para mí, pero yo sigo echando de menos esos días que pasaba con él y el no poder habernos despedido como los dos hubiésemos querido.
Ahora mi abuela materna vive cada mes en la casa de uno de sus hijos, no porque no pueda valerse por sí misma,  (porque está como una rosa) sino porque su casa ya no es muy segura para una persona de avanzada edad.
Fue muy triste el día que se marchó de allí, porque es como dejar su vida atrás, pero con el cariño de todos pudo adaptarse fácilmente y la verdad que yo estoy muy contenta cuando llega el mes que tiene que quedarse en mi casa porque trae alegría con ella.
Por otro lado están mis abuelos paternos, mi abuela sigue con nosotros, viene a vernos casi todos los días de la semana, aunque sean cinco minutos para ver qué tal estamos.
La pena es que con 20 años que tengo ya, soy consciente de las cosas y por desgracia a principio de año mi abuelo nos dejó por culpa de una enfermedad que todavía sigue existiendo, el cáncer. Ese día lo recuerdo como si fuese ayer, el día más doloroso de mi vida. Por circunstancias ajenas,  yo no pude pasar los últimos minutos de vida con él, pero sí llegué a despedirme a mi manera días antes.
No todo es malo, él me hizo muy feliz  el tiempo que pasamos juntos, cuando me lo encontraba por la calle,  siempre me daba dinero sin decírselo a mis padres y si no lo cogía se enfadaba conmigo. Las vueltas que me daba de pequeña en su moto por el campo, los momentos que venía de dar una vuelta con sus amigos y daba un rodeo más largo simplemente para acercarse a casa y vernos (el escucharlo gritar mi nombre desde la calle para ver si estaba en el salón, ese momento me llenaba de ilusión).  Cuando traía las verduras que plantaba en el huerto para nosotros y nunca se dejaba el par de melocotones para mí porque sabía que me encantaban.
Hay muchísimos momentos que si me pongo a decirlos todos no acabo nunca.
 Yo para él era su chiquilla, a la que más quería (como  yo a él, era mutuo). El día que nunca quería que llegase llegó y la verdad que no pude pasarlo tan mal, pasaron por mi cabeza mil cosas de las que me arrepentía, el no haber ido más veces a verlo o creer que no llegué a tratarlo como se merecía, pero mi padre supo como animarme en ese momento y días después de lo sucedido, me soltó una frase que le dijo mi abuelo a él sobre mí y la verdad que no pude estar más contenta de saber que incluso en sus últimos minutos de vida se acordó de mi y realmente la frase me llegó a lo más profundo de mi y supe que todo lo que había hecho por él fue suficiente.
No quiero imaginarme el día que me falten mis abuelas. Lo malo que no son eternos, pero que el tiempo que están con nosotros es más valioso que todo el oro del mundo y que sin ellos nuestras vidas no serían nada. Los abuelos son lo más bonito que existe y por ello debemos cuidarlos como si no hubiera un  mañana aprovechando cada detalle y situación. Les agradezco a cada uno de ellos el haberse preocupado por mí, habéis sido y seréis mi ejemplo en la vida, siempre habéis logrado transformar los tiempos malos en momentos inolvidables.
 Gracias por estar a mi lado siempre que os he necesitado, por darme vuestros consejos en el momento oportuno y sobre todo gracias por todo vuestro amor.
¡Los abuelos deberían ser eternos!                     

Vanesa Igea


Abuelos:

Vosotros,  vosotros que habéis hecho que la vida sea diferente.

Vosotros habéis hecho que vea las cosas con ese punto de positividad.

Vosotros que con solo escuchar vuestra voz yo ya era feliz.

Tú, yaya,  que con un abrazo calmabas todas mis penas.  Con darme la mano se me quitaban todos los miedos,  y con tus caricias,  todas las noches dormía siempre como un bebé.

Mi segunda madre. Mi confidente cuando discuto con tu hija,  mi consejera, mi vida entera.

Tu,  yayo,  todo el día trabajando  de sol a sol y en cuanto llegabas a casa lo primero que hacías era cogerme y contarme tus historias, siempre con una sonrisa.  Y tu frase de: “ con llorar no vas a hacer nada,  dame un abrazo y deja de llorar”.

No sé qué haría sin tus abrazos,  son los únicos que me levantan cuando estoy por los suelos. Mi auténtico guerrero.

Vosotros...  Sois la razón de que yo sea  como soy. Gracias  por apoyarme, por hacerme feliz  todos estos años.


Ahora me toca a mí haceros felices a vosotros.

Evelyn Gorjón

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