5 de marzo de 2026

ULTIMA CHARLA DE BACHILLERATO DE INVESTIGACIÓN: INVESTIGAR EN HISTORIA

 La investigación histórica y su método: cómo se construye el conocimiento del pasado 

¿Qué es realmente la Historia? ¿Cómo se construye el conocimiento sobre el pasado y qué determina que algo se convierta en objeto de estudio histórico? Estas fueron algunas de las cuestiones abordadas durante la charla impartida el 22 de febrero de 2026 por Daniel Peña, Javier Pascual y Sofía Clavijo, profesores de nuestro instituto. A lo largo de la sesión, los ponentes nos invitaron a reflexionar sobre cómo se construye el conocimiento histórico y sobre las dificultades que implica investigar el pasado. Antes de comenzar, también destacaron que investigar supone enfrentarse a la incertidumbre y asumir los riesgos propios de todo proceso de indagación, algo especialmente presente en este tipo de estudios. 

En este sentido, la investigación histórica puede entenderse como el estudio científico del pasado mediante el análisis de hechos, documentos y testimonios, con el objetivo de comprender cómo ocurrieron determinados acontecimientos y qué consecuencias tuvieron en la evolución de las sociedades. 

Para comenzar la charla, Daniel Peña nos invitó a reflexionar sobre el verdadero significado de la palabra “Historia”. Ocho letras que, a simple vista, parecen encerrar un concepto sencillo, pero cuyo alcance es mucho más profundo de lo que podríamos imaginar. Nos explicó que la Historia es la disciplina que estudia los acontecimientos del pasado que han tenido relevancia para la humanidad. Sin embargo, no se limita a enumerar fechas o describir hechos aislados, sino que analiza procesos, causas y consecuencias que han marcado la evolución de las sociedades. 

  


De este modo, la Historia nos permite comprender qué ocurrió en otras épocas y cómo esos acontecimientos influyen en nuestro presente. No debe entenderse solo como un relato de hechos pasados, sino también como una herramienta de reflexión. Estudiar Historia implica interpretar, comparar y cuestionar la información disponible para construir una visión coherente de los acontecimientos. Además, ayuda a entender el origen de muchas realidades actuales, como instituciones, tradiciones o conflictos, demostrando que el presente es resultado de un largo proceso de cambios y continuidades. 

En relación con esta idea, el profesor también señaló que la Historia está marcada por cierta ambigüedad. Para explicarlo utilizó una comparación muy visual: el pasado se asemeja a un cielo estrellado en el que los historiadores unen distintos puntos para formar constelaciones. Es decir, organizan e interpretan hechos dispersos para construir un relato con sentido. Sin embargo, también advirtió de que estas representaciones pueden ser sesgadas, ya que dependen de la mirada, el contexto y las intenciones de quien las elabora. 

Tras esta primera aproximación al concepto de Historia, el profesor Javier Pascual centró su intervención en la forma en que interpretamos el pasado. Señaló que el conocimiento histórico no es lineal, ya que no se reduce a una simple sucesión de fechas. Para hacernos reflexionar, nos planteó una pregunta muy significativa: ¿Cómo eran los abuelos de mis tatarabuelos? Con ella quiso mostrar la gran distancia que nos separa del pasado y la dificultad de reconstruirlo con exactitud. 


A partir de esta idea, insistió en que no debemos confundir el pasado con la interpretación que hacemos de él. La historia es una reconstrucción elaborada a partir de diferentes fuentes y perspectivas. Como ejemplo, mencionó la máquina de vapor: para algunos científicos representaba progreso y avance tecnológico, mientras que para muchos obreros simbolizaba explotación y duras condiciones laborales. Así comprendimos que un mismo hecho puede interpretarse de formas muy distintas según el punto de vista. 

Además, nos presentó el caso de unas huellas fosilizadas de los primeros homínidos. A partir de su tamaño se pudo estimar la altura de quienes las dejaron; sin embargo, al observar que una huella era mayor que otra, se interpretó que pertenecían a un hombre y a una mujer, e incluso se les representó caminando abrazados. No obstante, no se sabe con certeza quiénes eran realmente, lo que demuestra que la historia, aun basándose en datos reales, puede incorporar interpretaciones condicionadas por nuestra mirada actual. 

Finalmente, Sofía Clavijo explicó que en toda investigación histórica es fundamental utilizar fuentes fiables. Para ello, los historiadores recurren a distintos tipos de fuentes que permiten reconstruir los acontecimientos del pasado. 

  


En primer lugar, encontramos las fuentes primarias, que son aquellas que se originan en el mismo momento en que ocurre un hecho histórico o que han sido elaboradas por personas que lo vivieron directamente. Estas proporcionan información de primera mano y resultan esenciales para realizar una investigación rigurosa. Por otro lado, están las fuentes secundarias, que se elaboran a partir del análisis o la interpretación de las fuentes primarias, ofreciendo una visión posterior del acontecimiento. 

Además de esta clasificación, las fuentes históricas también pueden diferenciarse según su naturaleza. Pueden ser materiales, cuando se trata de objetos físicos; escritas, como documentos o libros antiguos; iconográficas, que incluyen representaciones visuales; u orales, que recogen testimonios transmitidos por personas que vivieron determinados hechos y que suelen obtenerse a través de entrevistas.  

Para profundizar un poco más en las ideas tratadas durante la charla, tuvimos también la oportunidad de realizar una breve entrevista a los tres profesores participantes. En ella respondieron a algunas preguntas sobre las dificultades de la investigación histórica, sus intereses personales dentro de la disciplina y la importancia de seguir estudiando el pasado. Entre las cuestiones comentadas encontramos: 

¿Cuál consideráis que es la mayor dificultad a la hora de investigar en historia? 

Los tres ponentes coincidieron en que una de las mayores dificultades es evitar los anacronismos, es decir, analizar el pasado sin dejarse llevar por la mentalidad y los valores actuales, algo realmente complicado porque estamos condicionados por nuestro entorno.  

También señalaron el problema de las fuentes: a veces son escasas y dejan vacíos difíciles de completar, y otras son tan abundantes que generan confusión y múltiples interpretaciones.  

Por eso, nos dijeron que en historia deberíamos aprender a decir más “no lo sé”, ya que no siempre se puede llegar a una respuesta definitiva. 

¿Hasta qué punto se puede delimitar un campo de estudio si los hechos históricos están relacionados entre sí? 

Nos explicaron que, aunque los hechos estén conectados, es fundamental delimitar el tema antes de empezar a investigar. Si no se acota desde el principio, es muy fácil perderse entre tantos acontecimientos y relaciones.  

También insistieron en que conviene centrarse en algo muy concreto, aunque reconocieron que esa elección nunca es totalmente neutral, porque solemos investigar lo que más nos interesa en el presente. 

¿Qué ámbito de la historia os interesa más para investigar? 

Aquí hubo diferencias. Uno de los ponentes, Javier Pascual, afirmó que cuanto más antigua es la época, mejor, porque suele haber menos fuentes y eso evita sentirse desbordado por demasiada información.  

En cambio, Sofía Clavijo explicó que se inclina por la Edad Media y los inicios de la Edad Moderna, especialmente los siglos XV y XVI, y Daniel Peña nos explicó que le interesan los periodos de gran conflictividad, guerras y enfrentamientos directos. “Mis etapas favoritas son cuando nos matábamos entre nosotros”. 

En cualquier caso, reconocieron que estas preferencias son algo personal y subjetivo. 

¿Cómo surgió la idea de celebrar el 80 aniversario del instituto recordando su historia? 

La iniciativa partió de la directora, Adela, junto con el equipo directivo, que consideraron que el 80 aniversario era una ocasión especial para mirar al pasado del centro.  

Además, ya desde el 65 aniversario la profesora María José Sagasti había recopilado bastante información sobre su trayectoria, lo que facilitó organizar este año una conmemoración con una base histórica sólida. 

¿Qué se puede hacer para no caer en inducciones simples cuando estudiamos historia? 

Los tres ponentes coincidieron en que lo primero es ser conscientes de que tendemos a simplificar y generalizar. Para evitarlo, es importante trabajar con un objetivo claro que guíe la investigación y nos impida sacar conclusiones precipitadas.  

También compartieron una idea que casi funciona como lema: es más fácil demostrar que algo es falso que demostrar que es completamente cierto. Por eso, debemos centrarnos más en comprobar que una afirmación no es falsa que en defenderla como una verdad absoluta. 

Si en historia muchas conclusiones pueden refutarse, ¿Qué sentido tiene investigar? 

Respondieron con una frase muy significativa: “En historia, todos los datos pueden ser posibles y, al mismo tiempo, nada puede serlo del todo”. Con ello querían decir que nunca tendremos una verdad definitiva, pero investigar sí tiene sentido porque nos permite acercarnos cada vez más a una comprensión profunda de nuestro pasado y, así, entender mejor quiénes somos y de dónde venimos. 


Adriana Medrano, Vega Cordón, Afaf Brimou, María Alguacil, Edén Pérez y Javier Alvarado.