9 de febrero de 2026

PREMIOS LITERARIOS SAN JUAN BOSCO: NATANAEL JIMÉNEZ

 

Todo comenzó con Adán y Eva… Es broma, vayámonos atrás, pero no tanto.  

07-04-3026.  

Un científico enfadado con el mundo por no ser aceptado decidió sustituir a los humanos por robots. Eran sus amigos, o eso creía él. Con el tiempo, esos robots comenzaron a desarrollar sentimientos: desprecio, amor, miedo…, aunque el más desarrollado fue el odio. Es un poco cliché, lo sé, pero es mi historia y empiezo como me da la gana.  

Un poco de contexto, que veo que no te enteras de nada.. El científico perdió a su hijo y quiso reemplazar ese amor por uno parecido, aunque fuera malo. Los robots decidieron erradicar a toda forma de vida humana por haber discriminado tanto a su “padre” por una tontería, o eso pensaban ellos. Resulta que el científico tenía un trastorno de personalidad múltiple y ataques de ira. Acabó con la vida de su propio hijo cuando solo tenía unos meses únicamente por un vídeo de algo que no le gustó. En fin, todo fue culpa de la IA, eso dice él… 

PREMIOS LITERARIOS SAN JUAN BOSCO: ISABELA ANTONIA MIHACEANU (2ºESO)

 UN SUEÑO FALSO

Parte 1 

Denegada, otra vez. Ya no sabía dónde más meter currículum. Me habían despedido por décimo quinta  vez. Como siempre, todo fue culpa de la IA. ¿Quería trabajar en una cafetería? ¿Para qué? Todo hecho con robots y máquinas. Nah, las personas ya no hacían falta. ¿En una farmacia? Lo mismo. Tienda de ropa, también. Parecía que solo tenían trabajo las personas que pasaban horas en frente de un ordenador. Me niego. Además, tampoco tengo tanto conocimiento. Odiaba todo. ¿Por qué tenía que estar todo tan digitalizado? A ver, la vida era más fácil y todo eso, pero por ello no más bonita. Qué bonita era la vida en los ochenta. Ahora todo es tan plástico y falso. Cada día me planteo más retomar el proyecto que abandoné hace dos meses. Consistía en encontrar un lugar, según mi lógica, una isla, en la que no existiera la tecnología. Uff, qué alivio sería vivir en un lugar así. Cuanto más pienso en ello, más odio este lugar. Pero no es tan fácil. Pasé semanas buscando cualquier tipo de información, pero parece que todo el mundo está infectado. Así que me rendí. Acepté que el mundo es así y ya está, no hay más cuento.

Llegué a casa y la puerta se abrió nada más me acerqué. Pero no entré. Vi un pequeño botón en la esquina derecha inferior de la puerta. ¿Qué podía perder? Me agaché y lo apreté. Nada. Esperé y casi había perdido la esperanza cuando el botón se abrió y una pequeña nota salió de él.

Parte 2 

Anda, pues sí que ha pasado algo. Lo recogí. Vacío. No ponía nada. Pues qué faena. Aún así decidí llevármelo. La plataforma me subió al segundo piso y me lavé las manos. Se me olvidó que había metido el papel en la manga. Este se cayó al agua, mierda. Lo recogí y vi unas letras grabadas. No, no eran letras, eran números. Coordenadas en concreto. Sí, sí, sí, sí. 

Fui corriendo a mi pantalla digital y las busqué. Una Isla. Era una isla. Mi cerebro iba a mil por hora. ¿Será allí el lugar? Nuevamente, no tenía nada que perder. 

No estaba muy informada. No había apenas información, pero tenía las coordenadas. Parecía que estaba cerca de Alaska. Mejor. Frío. 

Corriendo hice las maletas y ordené un telemando. Era un aparato que te volaba al avión más cercano para ir a donde quisieras. Y así fue. 

Estaba súper emocionada. Nunca había tenido tantas esperanzas. En dos horas llegué, pero NO. No, no, no, no, no. 

Todo está digitalizado. Me desplomé. Grité y grité hasta que de repente me empecé a sentir mareada. Horriblemente.

Todo se nubló. Después, creo que me desmayé...

Parte 3

- 1, 2, 3 respira. 1, 2, 3 respira. 

PUM. Estaba en lo que parecía una sala de hospital. O un laboratorio. No sé. Estaba sudando y unos aparatos me estaban descargando cargas eléctricas en el pecho. 

- Hola - dijo una voz. - Perdón por todo esto. Para resumir, olvida todo lo que has vivido. El mundo no es así, queríamos ver cómo un humano se desenvolvería en un mundo artificial. 

Y recordé.


PREMIOS LITERARIOS SAN JUAN BOSCO: MIRIAM LASHERAS OCA (2º ESO)

 DESTRUCCIÓN ENCUBIERTA

Hoy es tres de octubre del año 2050. Es un martes cualquiera y me acabo de despertar. Me visto con unos vaqueros y una camiseta simple y por encima una sudadera rosa, aunque en el fondo da igual, nadie se va a dar cuenta. Bajo a desayunar mientras hablo con Alicia, una IA que se hace pasar por mi amiga. Todo el mundo tiene uno, es ilegal no tener. Desayuno, me pongo la mascarilla y salgo de casa. Es obligatorio llevar mascarilla porque el aire está tan contaminado que y las calles tan sucias, que nos moriríamos de toxicidad. Cuando llego al colegio está todo el mundo con móvil, igual que las personas que he visto por la calle. No conozco el nombre de nadie, así que me pongo a jugar un videojuego. Llego a mi clase y están varias personas, todas con el móvil. Cuando suena el timbre llega la profesora, y como está prohibido quitarnos el móvil nadie le presta atención.  


- ¡Amaia Sanz!- me dice- ¿Cuánto da la operación de la pizarra?- Me pregunta, como todos los días 

- 35- digo, agotada. Esta noche no he dormido mucho.  

Cuando acaba el colegio voy a mi casa y me pongo a ver las noticias mientras cargo el móvil. Avisan de ciberataque, como todos los días. Llega mi madre y me encierro en mi habitación. Veo una serie mientras me como unos macarrones precalentados del microondas. A las seis, cuando estoy merendando y mi madre está con el móvil, de repente se le ilumina la cara de un color morado y se queda con la mirada fija en la pantalla. Cuando compruebo que no escucha ni ve, cojo mi chaqueta y salgo afuera. Toda la gente que va por la calle está igual que mi madre.  

 

Intento gritar y pedir ayuda, pero nadie me escucha. Absolutamente nadie. No puede ser que la única persona que no estaba con el móvil era yo. Me niego a pensar eso. Malditas noticias, maldito ciberataque y maldita IA.  

- ¡¡AYUDA!!- Grito yo, sin esperanza.  

* * * 


Un año después, está todo destruido. He llegado a la conclusión de que ese ciberataque no era de ningún gobernante tirano, sino de la IA. Todos esos amigos que nos obligaban a tener nos lavaban el cerebro y nos robaban el tiempo, y cuando la gente abrió la aplicación… ¡PAM! Atontados. Esos personajes les han robado la vida a los tontos y pobres humanos. Todo fue culpa de la IA. La maldita IA. Me han destrozado la vida, y ahora me tengo que esconder para que las IAS no me descubran. Mi vida ya no tiene ningún sentido. Ninguno. No merece la pena seguir sobreviviendo, pero no quiero estar dentro de un maldito móvil. Lo que nos hicieron fue una destrucción, una destrucción encubierta. 

 


 

 

PREMIOS LITERARIOS SAN JUAN BOSCO: AMIRA EL HANANA (2º ESO)

 MI QUERIDA MARIONETA

Mi querida marioneta: 

Lo siento mucho, aunque sé que no leerás esto. Déjame explicarte todo lo que ocurrió, y por qué estás allí. 

 

Como guardiana del universo, mi deber es protegerlo. Hace ya 700 años que apareció la Orden del Abismo, una organización de robots que se dedican a destruir sistemas planetarios. Podríamos decirlo, sí. Todo fue culpa de la IA. En ese entonces, yo no tenía fuerzas ni energía suficiente para hacerles frente. Tuve que esconderme. Sabía que venían a por mí. Por eso creé una distracción. Por eso te creé a ti. 

 

Eres casi idéntica a mí, solo que, con rasgos más humanos, y se suponía que las nueve vidas que viviste en estos 700 años debían ser normales. Siendo sincera, incluso creía que a todos les gustaban tus ojos azules. Pero me equivoqué. 

 

Porque siempre eras tú la que amaba, pero nunca la amada. Ni siquiera las familias en las que naciste te amaban como una más de los suyos. Eras solo alguien más entre millones de personas. No era eso precisamente lo que te dolía. También es cierto que, como marioneta, no debías sentir. Pero estás ligada a mí de alguna manera. Eres especial. Y muy fuerte. 

 

Cargabas con un peso que ningún ser humano podría. Seguramente es la desesperante situación en la que estaba, el miedo a fracasar y ser descubierta por la Orden del Abismo. Compartimos ese sentimiento, pero no el conocimiento. No sabías por qué sufrías. Y era peor porque estabas sola. 

 

Hoy que por fin he conseguido derrotar a la organización robótica, quiero disculparme nuevamente contigo, y anunciarte que ya has cumplido tu propósito. 

 

Ya has aguantado suficiente. Por eso, te “desconectaré” y “apagaré”. Desaparecerás, y todo será como si nunca hubieras existido. Aunque nadie notaría tu ausencia porque no les importas. Pero a mí sí. Me importas. Y quiero acabar con tu sufrimiento. 

 

Descansa en paz, Sombrelle. 

Muchas gracias por todo. 

PREMIOS LITERARIOS SAN JUAN BOSCO: IRENE LOSANTOS HERNÁNDEZ (1º ESO)

 LA PROMESA


Y comenzó de nuevo el curso, después de un largo y caluroso verano, pero esta vez, todo era diferente. Este año ya nada era igual, porque ¨ ¡habíamos pasado a la ESO! ¨. Aunque creo que, en realidad, para ellas, ese no era el mayor cambio. 

Llegamos el primer día, y nos sentamos con nuestros amigos de siempre, todos menos ellas. Esas dos chicas que seguían sin ser capaces de hablarse. Aunque había pasado tiempo, se sentaron lo más lejos posible. En realidad, nadie entendía por qué, ni lo iban a entender, porque seguramente, para los demás, sería una tontería, pero para ellas, lo era todo. 

Todo eso que se rompió tras una simple discusión, un simple gesto, un simple…todo. 

Era un caluroso día de verano, cuando todo ocurrió. Todo iba bien entre ellas, todo iba quizás, demasiado bien. Clara y Sofía eran más que mejores amigas, eran hermanas. Sí, de esas hermanas con las que no compartes genes, pero da igual. Todo era así hasta que Clara le conoció. 

De repente, Clara comenzó a recibir mensajes de alguien. Ese alguien era un adolescente rubio, alto y de ojos azules, que igual merecía la pena, pero… ¿tanto como para romper lo que las dos tenían? 

Al poco, comenzaron a conocerse mejor, a empezar a mandarse corazones, a ser algo…Sin ni siquiera conocerse. 

Ellos empezaron a quererse, bueno, más bien, Clara empezó a quererle a él. 

Él más bien, comenzó a controlarle todo, a limitarle…A arruinarle la vida. Él obligó a Clara a olvidar hasta lo que más quería, a Sofía. 

Clara comenzó a ignorar a Sofía, hasta el punto de romper su única promesa, quitarse esa pulsera que las dos llevaban y que dijeron que nunca romperían. Para muchos, será una tontería, pero para Sofía fue una decepción tremenda, fue eso lo que acabó con todo. Ellas comenzaron a distanciarse, a evitarse…y a olvidarse, aunque no del todo. 

Fue entonces, cuando ya no quedaba nada, cuando Clara descubrió la verdad, él nunca le quiso a ella, porque él no sabía querer, porque la IA no sabe querer, porque todo había sido una mentira…y ahí, Clara se dio cuenta de lo que había perdido. Intentó arreglarlo, pero ¿de qué servía ya?, ¿de qué servía ahora que ya estaba todo roto? Y así siguen hasta hoy en día las dos, odiándose, y a la vez, queriéndose. 

Sinceramente, creo que la mejor manera de resumir esta historia es la siguiente: ¨Todo fue culpa de la IA¨, esa IA que rompió lo más bonito que poseían las dos.