TODO FUE CULPA DE LA IA
Sin darme cuenta habían pasado veinte años desde que dejé la universidad, mi vida era triste y
aburrida ya que solo salía de casa a comprar y tenía un trabajo remoto, uno de los pocos que
quedaban. Todo había cambiado mucho de repente desde que se popularizaron las IAs
generativas pero siempre fui un escéptico, por lo que nunca me permití utilizarla, me sentía
menos humano.
Cerca de Navidad volví a casa de mis padres para las fiestas, toda mi familia cercana estaba
ahí pero se sentía más impersonal y alejada que otros años, a pesar de que los últimos
tampoco fuera lo mejor. Yo era el único de mis cuatro hermanos que ni se había casado ni
tenía hijos, por lo que hasta la fecha tenía el privilegio de decir que era el “tío guay” como
me llamaban mis sobrinos, por esto me intenté acercar a uno de ellos a hablar o jugar al Uno, pero en
cuanto le saludé me miró con un desprecio terrible. Cuando volvió a bajar la mirada a su móvil
me fijé en que le contó nuestra conversación a un chat Bot que, en vez de ayudar, solo le dijo
que era raro y que el Uno era un juego demasiado complicado para él.
Lo dejé pasar de largo porque al final los niños no se dan cuenta de cómo se expresan a veces
y fui al salón a hablar con mi madre, que últimamente apenas me contestaba y solo me
mandaba videos de gatos salvando a bebés de Facebook que eran claramente IA, aunque ella
no me creía. Cuando le saqué el tema del último escándalo de su actor
favorito no pareció inmutarse, me respondía con monosílabos y de vez en cuando se reía de un
video que me enseñaba. Extrañamente, todos eran IA, no había ni un solo segmento de un
humano real o creado por humanos. Al ver que no me hacía caso y que nadie estaba hablando
me subí a mi habitación de la infancia, ahí empecé a recordar mi adolescencia y lo bien que lo
pasábamos. “Eran tiempos distintos” me dije a mi mismo, pero en el fondo me entristeció ver cómo todo había cambiado.
La mayoría de profesores y educadores habían desaparecido y, en cambio, dominaban las
escuelas los robots de IA, de los que se había comprobado que sólo ofrecían desinformación. Ya no
existían las artes, ni música, ni películas, ni videojuegos, ni libros, ni moda innovadora, ni
siquiera las series macro producidas malas de Netflix. Apenas existía la interacción humana ya
que todo funcionaba con robots; para pedir un café, hacer la compra o escribirle a tus amigos
tenías siempre una sugerencia de qué decir de tu “asesor” personal de IA, quien se había
convertido en la única interacción amistosa de muchos.
Allí, sentado en la cama, me di cuenta de la absoluta recesión que se estaba viviendo, bajé al
salón y toda mi familia se encontraba viendo vídeos generados con IA que solo buscaban atraparlos y seguir viendo o hablando con sus respectivos bots de IA. El único indicio de algo de
humanidad era que mis tías estaban manteniendo una conversación, pero aún eso tenía que ser
asesorado por respuestas automáticas sin ningún tipo de personalidad. Salí a la calle pero, a
pesar de ser diciembre, no llevaba más que una camiseta corta y pantalones cortos. Intenté
pasear para despejarme, pero estaba demasiado desierta, mire a mi alrededor y el
mundo estaba silenciado, no había niños jugando en el parque ni gente yendo a comprar un
regalo de última hora, ni siquiera gatos callejeros. Lo único que sí se oía era el constante
barullo de las fábricas y bases de datos y los lamentos desesperados de la gente al no saber
atarse los zapatos, ni siquiera hacer un huevo frito.
El mundo tal y como lo conocíamos había desaparecido, todo fue culpa de la IA, había tomado
un control total de nuestra existencia, ya no podíamos hacer las tareas más fáciles sin necesitar
ayuda y la vida era triste y aburrida, por lo que hacer algo divertido o diferente se relacionaba con ser tonto, ¿para qué vas a hacerlo tú si lo pueden hacer por ti? Y en verdad, tenían razón. Si
nadie va a apreciar lo que haces y lo que vives, ¿tiene sentido seguir siendo así? ¿Ser
creativo? ¿Pensar? Igual al fin y al cabo es cierto, ¿para qué sirve ser tú mismo en este punto?
Ya todo había perdido el sentido.
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