9 de febrero de 2026

PREMIOS LITERARIOS SAN JUAN BOSCO: ISABELA ANTONIA MIHACEANU (2ºESO)

 UN SUEÑO FALSO

Parte 1 

Denegada, otra vez. Ya no sabía dónde más meter currículum. Me habían despedido por décimo quinta  vez. Como siempre, todo fue culpa de la IA. ¿Quería trabajar en una cafetería? ¿Para qué? Todo hecho con robots y máquinas. Nah, las personas ya no hacían falta. ¿En una farmacia? Lo mismo. Tienda de ropa, también. Parecía que solo tenían trabajo las personas que pasaban horas en frente de un ordenador. Me niego. Además, tampoco tengo tanto conocimiento. Odiaba todo. ¿Por qué tenía que estar todo tan digitalizado? A ver, la vida era más fácil y todo eso, pero por ello no más bonita. Qué bonita era la vida en los ochenta. Ahora todo es tan plástico y falso. Cada día me planteo más retomar el proyecto que abandoné hace dos meses. Consistía en encontrar un lugar, según mi lógica, una isla, en la que no existiera la tecnología. Uff, qué alivio sería vivir en un lugar así. Cuanto más pienso en ello, más odio este lugar. Pero no es tan fácil. Pasé semanas buscando cualquier tipo de información, pero parece que todo el mundo está infectado. Así que me rendí. Acepté que el mundo es así y ya está, no hay más cuento.

Llegué a casa y la puerta se abrió nada más me acerqué. Pero no entré. Vi un pequeño botón en la esquina derecha inferior de la puerta. ¿Qué podía perder? Me agaché y lo apreté. Nada. Esperé y casi había perdido la esperanza cuando el botón se abrió y una pequeña nota salió de él.

Parte 2 

Anda, pues sí que ha pasado algo. Lo recogí. Vacío. No ponía nada. Pues qué faena. Aún así decidí llevármelo. La plataforma me subió al segundo piso y me lavé las manos. Se me olvidó que había metido el papel en la manga. Este se cayó al agua, mierda. Lo recogí y vi unas letras grabadas. No, no eran letras, eran números. Coordenadas en concreto. Sí, sí, sí, sí. 

Fui corriendo a mi pantalla digital y las busqué. Una Isla. Era una isla. Mi cerebro iba a mil por hora. ¿Será allí el lugar? Nuevamente, no tenía nada que perder. 

No estaba muy informada. No había apenas información, pero tenía las coordenadas. Parecía que estaba cerca de Alaska. Mejor. Frío. 

Corriendo hice las maletas y ordené un telemando. Era un aparato que te volaba al avión más cercano para ir a donde quisieras. Y así fue. 

Estaba súper emocionada. Nunca había tenido tantas esperanzas. En dos horas llegué, pero NO. No, no, no, no, no. 

Todo está digitalizado. Me desplomé. Grité y grité hasta que de repente me empecé a sentir mareada. Horriblemente.

Todo se nubló. Después, creo que me desmayé...

Parte 3

- 1, 2, 3 respira. 1, 2, 3 respira. 

PUM. Estaba en lo que parecía una sala de hospital. O un laboratorio. No sé. Estaba sudando y unos aparatos me estaban descargando cargas eléctricas en el pecho. 

- Hola - dijo una voz. - Perdón por todo esto. Para resumir, olvida todo lo que has vivido. El mundo no es así, queríamos ver cómo un humano se desenvolvería en un mundo artificial. 

Y recordé.


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